18 de julio de 2017

Quiero que me hagas paciente -y que mientras tanto, paciente, te quedes a mi lado. Que me mires a los ojos todo el tiempo y todas las veces que sean necesarias, que con una mirada me calmes, que con la misma mirada fundas mis raíces a la realidad, y que mientras, me tomes de la mano. Que se sienta destinado, que me quede al borde de la limerencia convirtiéndome en una estatua de sal que con una mano sostiene al mundo y con la otra te toca; me tocas, y ambas palpitan.. por un lado un ese mundo frío, duro y áspero de piedra, que tiene vida dentro, y por otro tu mano que es vida en si, que es agua y que es tierra que siempre han existido y al mismo tiempo son nuevas a mi tacto. 

Quiero ver el horizonte juntos, uno al lado del otro, con la calma necesaria para que un atardecer se convierta en eternidad; y mientras me haces paciente, quiero sentir el momento en el que acomodas mi cabello tras mis orejas, el momento en el que rozas mi cara mientras bromeas, y el momento en el que tocas mi cintura mientras me abrazas. Quiero paciencia, la tuya o la mía, pero quiero paciencia. Paciencia para disfrutar ese latido del corazón antes de un beso, ese que parece que va a d e t e n e r todo el funcionamiento de un cuerpo cuya alma está a punto de asomarse a buscar vida fuera de si; quiero paciencia para poder imaginar en ese preciso momento, el como nos vemos desde lejos, el cómo nos vemos desde cerca, el cómo nos vemos desde antes mientras yo intentaba imaginar un beso bajo las estrellas que nunca llegó. Quiero toda la paciencia del mundo para que al llegar ese beso, pueda dejar el tiempo suspendido y no correr a la vida para arrancar de nuevo, y no dejarlo ir ni un reloj ni en un santiamén, que no se vaya, que no se acabe la pausa! que nos conserve así... ni jóvenes ni viejos, ni ilusos ni cínicos. Que no se vaya, que no lo apresure, que no abra los ojos nunca mientras siento tu presencia cercana y sólida que no se disipa en kilómetros, en días o en desvalidos tickets de viaje. 

Y cuando se termine, cuando por fin soltemos el tiempo y avance a lo desconocido, quiero sonreír, aunque no tenga idea de qué es lo que sigue en mi vida. 

10 de abril de 2015

Dile a tu madre

Un dia cualquiera vengo a buscarte,
dile a tu chico que vas a dejarle.
coge tus cosas escribe una nota de despedida...
 

Cuelga tu vida, de niña bien,
cuelga tu agenda y tu ropa elegante,
dile a tu madre que no te espere despierta esa noche.

Lo que tengo para ti,
no son promesas, ni historias de esas, 

de carrosas con princesas,
que te cuentan, por ahí.

Olvida tus planes de un mundo feliz, 
ve a contracorriente tu vida sin ti.
Voy a robarte, un día cualquiera
nos vamos de viaje.
 

Prueba a probarme, te vas a reír
haré lo que nadie antes hizo por ti. 

No me preguntes avisa a tu madre;
escribe esa nota.

Lo que tengo para ti
es algo que juntos vamos a escribir,
yo contigo tu conmigo, adelantando
adelantando.
 

Dile a tu madre que vas a escaparte.
Dile a tu novio que vas a dejarle.

Dile a tu jefe hasta el año que viene.
Dile a tu padre que voy a robarte.
Dile a tu madre que vas a largarte.


Dile a tu novio que te equivocaste,

a tus amigas que encontraste a alguien 


que extrañamente no quiere comprarte,


no quiero comprarte...


2015

Cómo me gustaría dejar de ser adulta,

Para llorar a gusto y decir que tengo una herida como de página filosa entre los dedos; y no entender, que es una herida por querer mantener en un sólo pedazo el corazón.

Como me gustaría no ser adulta para irme de viaje con mis papás, y ver los campos plagados de girasoles, y soñar con irme lejos, muy lejos y enamorarme mientras escucho a Perales en las bocinas del coche.

Como me gustaría no ser adulta, pera no apreciar lo que tengo, y poder manipularlo y aprovecharlo, y sin querer seguirlo enriqueciendo; sentirme desdichada por ir a San Francisco y no a Mazatlán como las otras niñas de la escuela, ojalá aún tuviera ese momento... mi vida sencilla, mis zapatos chiquitos.

Por que es desgastante y desgarrador tener que defenderme de quienes no tuvieron mi vida bonita; de esos en quienes no cabe la idea de que todo sea como era para mi, esos que de repente me hacen dudar de mis miopías, de mis sentimientos y mis debilidades. Como quisiera no ser adulta, no tener un corazón roto, no haberlo tenido jamás. Seguir enojada por que los sapos no se hacen príncipes, y desesperarme por que en mi torre del castillo se descompuso el apagador de mi estrella de latón y las bombillas de ese tamaño en particular se han agotado.

Siento que se me avejentó el corazón, más de lo que mi conciencia ya se había adelantado. Siento que con cada cosa que logro, pierdo. Que con cada independencia me quedo más lejos de mis sueños, por que los tengo más cerca. Y no se cómo expresar que eso me causa tristeza, por que aún no sé buscar sueños nuevos. Pero así es esto, y justo ahora tengo que ir a comandar una tropa de despavoridos hombres que no saben qué onda con una marca.

9 de octubre de 2012

La primera vez que vi una luciérnaga, debí haber tenido alrededor de 3 años de edad. En un parque cercano a la casa en la que vivía obviamente con mis padres; uno de esos parques que seguro ya no están donde estaba antes, y ya no es lo que era antes y demás descripciones nostálgicas aplicables.

Me provocaban tal facinación, que las relacionaba con una magia lejana y atemporal. Una magia viva y fragil, que dentro de un frasco de mermelada se ahogaba y moría. No brillaba, y dejaba atrás a un insectito feo, creado a medio camino entre un gusano y una mosca pantionera. Todo lo contrario al príncipe sapo a quien la magia le convierte en el destino. Mis luciérnagas no, ellas más bien iban de luz hipnótica a disfráz de Halloween.

Una de las psicólogas que traté durante años difíciles de mi no tan larga vida me preguntó alguna vez con qué animal me identificaba. Si bien, en todos los cuestionarios estúpidos de revistas adolescentes viene algo similar, supuse que esta vez sería un tema más serio y le respondí: "me gustan los gatos de ojos brillantes, pero me gustan de mascota. Pero soy como una luciérnaga". La psicóloga se sorprendió, tendría un poco más de la edad que tengo hoy en día, y como es obvio preguntó por qué. Palidecí o me sonrojé, no lo sé, pero fui demasiado conciente de mi cara y mis movimientos faciales, talvés me había equivocado y ella sí tenía una revista en sus manos, organizando a las niñas a las que les gustan los caballos, los perros, los gatos y las iguanas. Y yo ahí, con mi babosada de las luciérnagas.

Fue duro explicarle que en ese entonces yo era lo que ahora, gracias a una película de Woody Allen, el novio y yo llamamos "One Line Person". Alguien que siempre tiene las palabras adecuadas para engancharte. Que memorizó el poema justo entre popular y original, quien conoce a las bandas más virtuosas, geniales y aún tan desconocidas. Una Hipster, diríamos ahora. Una luz blanca que se hace de todos colores mientras la persigues, se desaparece en el aire y vuelve a usar su bioluminicencia para que le sigas hasta que te canses y no tengas idea a donde fue. Al mismo tiempo, ese ser fragil que en un frasco se ahoga, y que de cerca no es más que un bicho muy feo y nada interesante.

Es probable que no le haya gustado mi respuesta... no muchas sesiones después me hizo cita con un médico psiquiatra, para que me recetaran de nuevo mis antidepresivos habituales. No fuí. En su lugar, no volví a verla ni a ella, ni a nada de lo que tenía a mi alrededor los siguientes 8 meses. Me largué a la patagonia a respirar fuera de mi frasco, y a ver si podía brillar de nuevo.

Han pasado algunos años desde entonces. Años y cosas. No hay forma de salir corriendo a la patagonia, ni a ningún otro sitio. Dejé de frecuentar psicólogos y comencé con la Homeopatía. La única magia que me queda adentro es el amor, o siendo menos cursi, seguramente podríamos calificar de magia a diversos sucesos biológicos que no tienen gran razón de ser.

La última vez que vi una luciérnaga, fue hace un mes, mientras caminaba cerca de un arrollo, en un parque hundido en la urbanidad de la ciudad que ahora me enfrasca. Mucho disto ya de la niña de 3 años que se quedó absorta con las lucesitas que aparecían y desaparecían bajo los pinos en aquel Guadalajara de los recuerdos; y estoy más cerca de la muchacha del cuarto de siglo a quien un príncipe azul la besó dentro de una nube de bichos luminicentes.

Queda este sitio como una terapia alternativa a la psicología, porque nunca he logrado brillar lo suficiente como para alumbrar un libro de noche, pero sí lo suficiente para encontrar el enchufe de la computadora.

17 de febrero de 2012

Estoy construyendo una máquina del tiempo,para volver al pasado y ponerte en la mano una goma para borrar; decirte muy seria que soy el amor de tu vida, tú el mío, que no se si lo notarás algún día, y que de donde yo vengo se siente gris, y nos veo con una distancia abismal... que parece tarde para nosotros. Decirte que no dejes de besarme cuando escuches un vals de película independiente francesa, ni dejes de intentar que bailemos hasta caerme de la cordura. No vas a sonreír. Seguramente sólo me observarás conextrañeza. Yo me daré la vueltavuelta para irme, lejos estará el momento en el que necesites detenerme. Me iré a buscarel café que ya no existe, con una de esas amigas que ya no están.

24 de noviembre de 2011

Past-away-Past

El presente no es más que un inflexible recordatorio del pasado. Cada error, cada acierto, cada desición de acción u omisión. Mirando al pasado lo extraño todo, incluso los tragos amargos, el frío y el calor extremo, los zapatos y las miradas que lastiman, la lluvia que moja. Porque a veces preferimos los momentos en pasado que en presente, como escoger entre el recalentado y la comida fresca. Por la sal, el matíz, el olor concentrado y la experiencia ya adquirida. El ponernos de pie y mirar por la ventana, una y otra vez, para ver lo mismo, pero ahora diferente; el salir a la lluvia, para mojarnos una y otra vez, con las mismas gotas primero helidas y destructoras, y después únicamente heladas y reconfortantes. El primer beso, sin poder respirar, sin poderte mover, con todos los miedos del mundo; y luego otra vez, el primero sin prisas, sin tener que respirar, sin tenerte que mover, encerrando todos los miedos en una botellita para tirar al mar. Por que sin el pasado no estariamos aquím pero sin los pasados no seríamos los mismos.

2 de octubre de 2011

Querernos cansar, vida; a ti qué más te importa? Cansarnos de recuerdos, de días llenos de horas que no se acaban y de tacones altos, altos... infinitos.

15 de agosto de 2011

Estas Desgracias

- Tan seriadas.

- Tan Obvias.


- Tan molesto que sea obligatorio superarlas.

25 de junio de 2011

La amiga nueva

Montse tomó mi amistad a la fuerza, con la resignación propia de quien tiene que aceptar a la novia del amigo, que al mismo tiempo es la nueva en el trabajo. Claro, con el tiempo nos nació una complicidad y una comunicación más parecida a la de dos colegialas que se sientan juntas que de lo que realmente eramos. Así fue como me contó sus amores, uno tras otro, despepitando los detalles de cada recuerdo, principalmente de recuerdos con voces graves.

Fue mi primera amiga después de la escuela. Algunos años mayor que yo, muchos amores adelante y sin embargo, tantas independencias menor. Ella fue la que me llevó a que me leyeran por primera vez las cartas, y no me juzgó mientras nos platicaban mi supuesto futuro tan turbio y tan traidor en tantos aspectos de mi vida. Puso su mano en mi hombro cuando las cartas me confesaron la resurrección de mis muertos, y los nacimientos de otros futuros.

He aquí la primera persona significativamente importante en mi novedosa vida de adulto.

21 de mayo de 2011

Tengo un Gato. Un gato que me mira mientras bailo... ni siquiera sé por qué bailo.

Hace unos días, mientras comía a solas en un restaurante de comida oriental en el Distrito Federal, una mística y dulce chica de kimono azúl como el mar profundo me ofreció sonriendo una de esas galletas de la fortuna.

"No te preocupes por el futuro"
Nunca discriminé.

10 de abril de 2011

Sì, a veces me acuerdo de tí.

Como hoy. Con una furia en mi propia contra de la que nunca pensé ser capaz. En el fondo te odio, como un animal lastimado, odiando y temiendo, deseando que la oportunidad de morderte no se presente, y al mismo tiempo ansiándola como lo que más.

Gracias por ser el peor recuerdo de mis mejores años. Por hacerme saber lo que es la paz -estar sin ti, con un continente de separación. Por hacerme saber lo que es amor - que alguien quiera salvarme de ti. Por hacerme saber que al final, no soy tan estúpida, y no volví a tus brazos.

4 de abril de 2011

Día ·1

El corazón de lejos

Palpita más alto, fuerte y rápido.

En los oidos, la garganta y las manos.

17 de marzo de 2011

"Siempre te estás llendo"

Me dijo alguien alguna vez, y tenía razón. Siempre llendome, de aquí para allá, de un verano a otro, aprendiendome el aeropuerto, los aeropuertos, las centrales de autobuses, los distintos caminos a casa, a otras casas. A veces cargando el corazón en la maleta, a veces fragmentado, en busca de cinta adhesiva, un vino, galletas o helado... talvés una canción tormentosa, o una tormenta armónica, otras veces el corazón va a dar un paseo junto a mi,

A comer salmón en la terraza de mis dieciseis, a comer empanadas en el sillón de mis veintiuno, a comer el helado de mis diecinueve, a pasear por el pueblo de mis veintitres, la playa de mis diecisiete, las momias de la infancia, los cerros coloreados de verde.

Y de repente... aquí me quedo, como un ancla vieja y oxidada, viendo cómo zarpa mi corazón. Cómo prepara las maletas, como busca una cama lejos de la mía en dónde descansar el alma, mientras los sueños que compartimos yo los guardo bien doblados bajo la almohada. Nuestros recuerdos, como ese hombre memorioso de Borges, están sobre mi piel, como botones que van a reventar en flor llegando la primavera, sin ti. Llegando a la lluvia sin ti, comiéndome las uñas, hasta los huesos, sin ti... por ti.

Qué haré con el corazón tan lejos????, allá, jugando con pingüinos! Que haré con el corazón jugando sobre hielo, mientras mi cuerpo sigue y sigue, como Autómata, que sin ti nada está vivo en realidad. Seguiré redactandole respuestas a personas que me miran dulcemente, por estar tan distraida, que me preguntan una y otra vez "estás enamorada?" y yo responderé que no lo sé, que no tengo corazón en esos momentos, y que espero con toda el alma que algún día vuelva.

14 de febrero de 2011

My Valentine

Este año talves no fui la niñita emocionada que podría llenar un buque de regalitos hechos a mano, que temerosa extiende con las manos picoteadas de agujas un maravilloso regalito colorido y envuelto en celofán tornasol.

Pero este año es estable, como un camino que me lleva directo al paraiso.

23 de enero de 2011

17 de enero de 2011

Intoxicación.

Ahí estaba YO, esperandole en la puerta del ruidoso bar. Siempre era igual, esa actitud de superioridad, pero a decir verdad, yo adoraba esa actitud en ella. Tantas veces esa impuntualidad me había otrgado la posibilidad de tenerla un rato más echada en mi sillón, o me había ahorrado la salida planeada y al final tan odiosa... para quedarnos viendo una película en casa.

Con ella le agarré el gusto a Sabina. Con ella cuidé a mi primera borracha, y al mismo tiempo probé por primera vez el vino tinto (de donde yo vengo no tiene ninguna relevancia). En su hogar descubrí que el mío no era el único, y vi las estrellas reflejadas mil veces en el transparente cristal que adosaba la tina de su baño. Aquellos fines de semana largos se convirtieron en un oasis, cada que me agarraba del brazo y me subía al camión para encerrarme en su castillo de niña mimada.

A veces -pensaba viendo pasar a los chiquillos exéntricos- la distancia nos hace querernos, apreciarnos, añorarnos. Hay personas en nuestras vidas que de a poquitos son vitamina, y de un tirón son veneno... así somos nosotras. Queriéndonos... lo suficientemente lejos.

Creo que así soy yo... lejos de todos, esperando a que llegue la nostalgia para ir a buscar a quienes me envenenaron el alma. Adicta a las personalidades fuertes, y al mismo tiempo tan facil de indigestar. Triste.

En realidad sí llegas, idéntica.

16 de diciembre de 2010

Siendo honesta

En sus MANOS el mundo no cabe...

Pero quepo yo, con mi olor a fruta y mi corte de luciérnagas.

4 de noviembre de 2010

Nadie te conoce mejor que yo, que te he inventado un millón de veces


(un genio, K, gracias)

26 de septiembre de 2010

- Quiéreme
- Dejate quererme.
-Has algo que yo entienda!