27 de septiembre de 2006
...
Estoy sentada en mi escritorio. Esta lloviendo, entre el sol y mis ojos. El sol es amarillo y la lluvia es blanca. Yo soy verde. El escritorio es café. El amor es ahora azul y mi tiempo es gris. No sé que escribí, me duele la cabeza. Lo leo luego.
25 de septiembre de 2006
Lluvia
No quería correr, no me importaba en lo absoluto mojarme. Escuchabamos la lluvia caer atras de nosotros, limpiando nuestras huellas tibias en el camino. Le dije "se escucha como cuando tiras un puñado de arroz". Me dijo "huele a tu crema azul". Respondí "sí, esa crema huele a lluvia". No dijo nada... nos quedamos sentaditos en la hacienda agarrados de la mano.
23 de septiembre de 2006
Explicaciones
Conocí a Rodrigo el día del beso afuera de la mercería, a donde yo había ido en busca de hilo transparente y agujas chaquireras para adornar un cojín y para remendarme el corazón. Por su parte, Rodrigo estaba ahí por mera coincidencia dijo el primer día y por curiosidad por mis calcetas amarillas de lunares comentó hace poco, pero terminó comprando dos metros de listón gris el cual terminé usando de diadema unos días después. Fue como despertar bajo la lluvia y saberse sola pero a salvo, un beso que no inventana expectativas sino que se limitaba a erizar la piel y acelerar el pulso para hacer presente el alma desde la uña del dedo meñique en el pie, hasta la punta del cabello más largo en la cabeza.
Sonrió. Sonreí. Las nubes se pusieron en color sepia y yo me marché, sin decir nada, sin hacer ruido, y sin que lo notara alguien.
Me encontró al día siguiente en mi ventana. Yo leyendo un par de jurisprudencias y él sosteniendo una flor anaranjada 4 pisos más abajo.
Desde entonces dejé de enfermarme.
Sonrió. Sonreí. Las nubes se pusieron en color sepia y yo me marché, sin decir nada, sin hacer ruido, y sin que lo notara alguien.
Me encontró al día siguiente en mi ventana. Yo leyendo un par de jurisprudencias y él sosteniendo una flor anaranjada 4 pisos más abajo.
Desde entonces dejé de enfermarme.
En el cajón de
cuentos de hadas,
Principe Azul
18 de septiembre de 2006
cOnsejO al muSo
Toma una foto en el fondo del abismo, aunque te duela, talvez no vuelvas y será mejor que siempre lo recuerdes.
5 de septiembre de 2006
Dialogos (IV)
- SiemPre tiEnes uN plAn B, y siEmpRe ereS el plAn B d alGuien.
- Y eso para cuando?
- ...
- Para enTregar?
(Necesito amigas nuevas...)
- Y eso para cuando?
- ...
- Para enTregar?
(Necesito amigas nuevas...)
En el cajón de
Recuentos,
Tengo cosas que hacer
1 de septiembre de 2006
Miau
Ultimamente he andado como gatito. Y escribiendo la frase anterior me he acordado en buena medida de mi primaria y mi secundaria, cuando me regalaban gatos de peluche y mi mamà me compraba aretes con gatitos. Pense que eso se me habìa ido cuando por fin tuve la tan anhelada mascota (que coinsidiò con la època de secundaria y se mantuvo casi hasta la prepa)... pero eso que dice Dalhid de las escencias parece ser un poquito màs cierto que cosas de niña rosa.
Ultimamente he andado como gatito, mendigando mimos a los que no gustan de regalarlos y haciendome la dificil con quien me ponga leche caliente en el plato. Me tumbo en cualquier lado para hacerme un ovillo y quedarme còmoda. Como poco, cuando puedo y solo si se me antoja. Salto de balcòn en balcòn, y me quedo quieta mirando la luna, como un remplazo de lobo en la ciudad; pero sin aullar, para no espantarme los pensamientos ni para delatarme las sombras, para ver si las encuentro moviendose solas y me agarro de ellas para perderme en mis noches de ventanas, en mis tardes lluviosas y moradas, o en las sombras de la mañana que se sientan abajo de los àrboles. Hace mucho que ando como gatito, sin darme cuenta; sin pedir favores pero al final aceptàndolos, pensando que atrapar al ratòn de la casa siempre es suficiente muestra de afecto-agradecimiento-autosuficiencia, y siempre con la terrible sorpresa de que a nadie le gusta ver a sus ratones muertos. Tambièn me escondo cuando escucho ruidos, y salgo a ver despuès, cuando me doy valor o cuando me gana la curiosidad (porque la curiosidad matò al gato, y la valentìa al tonto); y sobre todo soy hostil con los extraños... porque despuès de un cariñito, de un extraño un gato no puede esperar màs que una mirada de soslayo.
Làstima que a nadie le gusten los gatos
Ultimamente he andado como gatito, mendigando mimos a los que no gustan de regalarlos y haciendome la dificil con quien me ponga leche caliente en el plato. Me tumbo en cualquier lado para hacerme un ovillo y quedarme còmoda. Como poco, cuando puedo y solo si se me antoja. Salto de balcòn en balcòn, y me quedo quieta mirando la luna, como un remplazo de lobo en la ciudad; pero sin aullar, para no espantarme los pensamientos ni para delatarme las sombras, para ver si las encuentro moviendose solas y me agarro de ellas para perderme en mis noches de ventanas, en mis tardes lluviosas y moradas, o en las sombras de la mañana que se sientan abajo de los àrboles. Hace mucho que ando como gatito, sin darme cuenta; sin pedir favores pero al final aceptàndolos, pensando que atrapar al ratòn de la casa siempre es suficiente muestra de afecto-agradecimiento-autosuficiencia, y siempre con la terrible sorpresa de que a nadie le gusta ver a sus ratones muertos. Tambièn me escondo cuando escucho ruidos, y salgo a ver despuès, cuando me doy valor o cuando me gana la curiosidad (porque la curiosidad matò al gato, y la valentìa al tonto); y sobre todo soy hostil con los extraños... porque despuès de un cariñito, de un extraño un gato no puede esperar màs que una mirada de soslayo.
Làstima que a nadie le gusten los gatos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)