30 de septiembre de 2008
Dame un minuto - Alejandro Fernández
Es odioso cuando le pones atención por primera vez a una canción y se te escapan las lágrimas. Cuando vi a Gonzalo cantándola me acordé de ti (seguramente por la ropa y la manera d manejar), y me pregunto si tú alguna vez te acordarás de mi.
En el cajón de
canciones,
cosas que no se me van a olvidar,
gente,
hipocondrias,
mensajes,
Principe Azul
28 de septiembre de 2008
Domingo
Los días se me hicieron amarillos y el viento se me hizo otoño. Huele, a té, a Green Heaven pero en polvito. Se apagó el bullicio, la anciedad, el sol insoportable... se apagaron hasta las necesidades urgentes e imperiosas del querer. El quererte se volvió facil-ocacional-volatil, para aprovecharte cuando te tengo y no torturarme con las ausencias que me dejas. Ahora las guardo, cada día tengo más botellas. Está bien, voy a dejar muchas ausencias el próximo semestre, cuando me vaya. Pero todo está bien. Bonito, todo me parece bonito. Ah... pero con tonada de tangos y sabor a plátano.
25 de septiembre de 2008
Gente I
Gaby se me metío de golpe en la vida, un día a las 7 am. No nos conocíamos más allá de clases, pero nos conocimos en el momento justo en el que mi cotidianeidad se empezó a llenar de vacantes físicas y emocionales. Después de dos cervezas y un brownie compartimos chistes y chismes, hablamos de hacer recuerdos y horas de estudio. Nos sonreimos, y en algún punto la sonrisa se convirtió en algo más que cordial para ponerse profunda, fácil y fresca; las peleas de punto de vista dejaron de ser peleas para convertirse en argumentos apasionados que dejaron de ofender a nadie, para querer convencer la una a la otra de que el cielo ya no era azul clarito.
Me enfrascó las tardes. Me puso un quehacer y se sentó conmigo a desayunar chilaquiles verdes mientras nos quejábamos de un maestro de Derecho que era contador, maestro de primaria rural y no sabía nada de Derecho; para después impresionarse de mis botellitas tecnicolor, mis cuantiosas cajitas y mis abandonados y borrosos cuentos... le sonreí, bajándole un libro de Derecho Internacional Público, y mientras discutíamos sobre palestinos e israelies pensé en el cómo sale y entra gente a la vida de una (y de la otra).
Me enfrascó las tardes. Me puso un quehacer y se sentó conmigo a desayunar chilaquiles verdes mientras nos quejábamos de un maestro de Derecho que era contador, maestro de primaria rural y no sabía nada de Derecho; para después impresionarse de mis botellitas tecnicolor, mis cuantiosas cajitas y mis abandonados y borrosos cuentos... le sonreí, bajándole un libro de Derecho Internacional Público, y mientras discutíamos sobre palestinos e israelies pensé en el cómo sale y entra gente a la vida de una (y de la otra).
20 de septiembre de 2008
=/
Ayer le dije GENIO a otro. Me dolió el alma. El corazón. Y me eché a llorar.
En el cajón de
Explicaciones,
mensajes,
Principe Azul,
Recuentos,
secuelas
19 de septiembre de 2008
Guapo
Se llama Abraham Flores. Lleva un Piercing en la ceja derecha. Usa lentes de pasta gruesa, SudAdeRAs llamativas y se sienta al otro lado del salón.
En el cajón de
cosas que no se me van a olvidar,
descripciones,
Post-it,
Principe Azul
15 de septiembre de 2008
El trabajo
Huele a ti. No sé porqué... aunque creo que en especial era la camisa roja que me puse hoy. Curioso, no hay forma; nisiquiera la conociste.
En el cajón de
cosas que no se me van a olvidar,
descripciones,
hipocondrias,
mensajes,
Principe Azul
14 de septiembre de 2008
Vacante
Un amigo entrañable, con quien la química sea incontenible y la plática inagotable. En quién creer ciegamente, por quién sentirse afortunada. Por quién rezar por las noches y esconderlo en todas las sonrisas de las mañanas. No quién me haga felíz, sino que quiera verme felíz y me deje verle triste. Serle confidente, cómplice, víctima, droga, amiga, paz, competencia, motivo y parte del fin.
En el cajón de
cuentos de hadas,
descripciones,
Deseos,
Principe Azul
Todo lo que hago
Es para decir como Catín, la de arráncame la vida.
"Tenía 15 años, y muchas ganas de que me pasaran cosas".
Es sólo que yo tengo 20. Pero no importa, las cosas pasan =)
8 de septiembre de 2008
Conversación (con Ximena)
- Entonces?
- Pues te das cuenta de que has superado al primero cuando lo único que haces es llorar por el segundo.
- ...
-....
- Hasta lo voy a apuntar!
- Pues te das cuenta de que has superado al primero cuando lo único que haces es llorar por el segundo.
- ...
-....
- Hasta lo voy a apuntar!
En el cajón de
conversaciones,
Naturaleza aplicada,
Post-it,
Principe Azul,
secuelas
4 de septiembre de 2008
Yasmin y Adrian
Iba mirando las piedras que hacían bardas en la paz, mientras caminaba buscando una parada para el camión (Posteriormente el chofer me miró despectivamente, cuando subí con mi café, mis audífonos y callendome de los tacones). Estaba atardeciendo de una manera espectacular: Mientras seguían callendo las últimas gotitas resagadas de lluvia, se le iba callendo la pintura rosa al cielo y se ponía morada. Me vi cruzar un charco mientras abría mi paraguas, le di un sorbo al café que estaba aún muy caliente y recordé a Yasmin (la hermana mayor de Gisel).
La recordé tal cual la describía Adrián en aquella carta que nos encontramos entre uno de sus libros y que yo nunca pude olvidar y que desde ese día se convirtió en una de las escenas que quería protagonizar; sin embargo... Yasmin vivía en el DF, había salido de compras y volvía cargando en una mano una bolsa de plástico y en la otra una de papel y el paraguas. Se le atravesó Adrian en el coche y la recordó por siempre con el cabello despeinado, la nariz roja, una sudadera GAP y una mirada firme que aunque distorcionada con la lluvia que llenaba el parabrisas, le decía a gritos que ya lo había olvidado y con esa mirada, adentro del coche, con una realidad distorcionada por los nervios, él se dio cuenta de que había sido un idiota.
Me va a pasar un día de estos. Oyendo "So nice, so smart", deteniendo mi café, agarrando fuerte mi bolsa, haciendo malabares con el paraguas y saliendo del Despacho.
La recordé tal cual la describía Adrián en aquella carta que nos encontramos entre uno de sus libros y que yo nunca pude olvidar y que desde ese día se convirtió en una de las escenas que quería protagonizar; sin embargo... Yasmin vivía en el DF, había salido de compras y volvía cargando en una mano una bolsa de plástico y en la otra una de papel y el paraguas. Se le atravesó Adrian en el coche y la recordó por siempre con el cabello despeinado, la nariz roja, una sudadera GAP y una mirada firme que aunque distorcionada con la lluvia que llenaba el parabrisas, le decía a gritos que ya lo había olvidado y con esa mirada, adentro del coche, con una realidad distorcionada por los nervios, él se dio cuenta de que había sido un idiota.
Me va a pasar un día de estos. Oyendo "So nice, so smart", deteniendo mi café, agarrando fuerte mi bolsa, haciendo malabares con el paraguas y saliendo del Despacho.
En el cajón de
cosas que no se me van a olvidar,
cuentos de hadas,
Deseos,
Principe Azul
Suscribirse a:
Entradas (Atom)