26 de mayo de 2005

Desiciones

Esta mañana, cuando me desprendí de la cobija tipo albergue con la que me escondía todavía del sol decidí algo importante: "niña, tienes que dejar de vivir en este infierno". Porsupuesto el muso se lo tomó como represalia contra la sociedad, pero yo le juré y perjuré que no me refería a eso, sino al demencial calor que hace y del que no me puedo defender refugiada en el aire acondicionado por culpa de una espantosa infección en la garganta que me ha hecho faltar 4 días a clases.

En fin... de cualquier modo, con la razón que sea quiero salir de aquí, aunque a mis padres no les paresca ni gracioso el hecho de que me interese TANTO la carrera de Comunicaciones y mucho menos que me interese mas Guadalajara. El caso es que el tiempo esta ensima, aloo hace su examen el sábado y a mi todavía no me resuelven lo de la beca de la UDLA... bonito, muy bonito.

El caso es, que hemos decidido irnos...


- Y por lo menos tenemos maletas? - Dice el muso mirando de reojo mi desordenado librero en donde se pierde su botella.

- Yo sí...

23 de mayo de 2005

Hay algo que no entiendo...

Porqué se repite una y otra vez en mi vida el hecho de que el esfuerzo no valga la pena?

2 de mayo de 2005

La bOtelLa peRfeCta

- Me morí.

Eso fue lo que le dije al Muso esta mañana al abrir los ojos. Sabía que no había muerto, pero me hubiera gustado mucho haberlo hecho, no por que mi vida sea mala, ni nada; sino porque me causa ansiedad seguir viviendo y saber que tengo pendiente la muerte.

En fin... Abrí los ojos y miré fijamente al Muso que se pegaba a las paredes camuflageado de estrellas, y despues de muchas breves eternidades de mirarlo, me decidí a repetir "me morí..."

- Eso crees? - Me dijo quedamente, como si valanceara las palabras en el aire mientras estas giraban como los orbitales de un átomo cualquiera.

- Sí, me morí y te vi desde arriba, comiendote las uñas y dejándote crecer los cabellos hasta parecer rapuncel.

- Yo te ví a ti - Me respondio acomodandose en mi escritorio -, metiendote trabajosamente en esa botella enana, y pintando desde adentro más y más estrellas.

- Sí, yo igual lo vi.- Admití - Era la botella perfecta...

- Qué tenía adentro?

- Tenía la música de la lluvia callendose de las nubes. La abundancia de la soledad. Estaba llena de vacios, y eran todas sus paredes perfectamente curvas.

- Te embriagaste?

- No, me morí, amor... de desconsuelo y encerrada.