16 de junio de 2005

Dicen que es sencillo temer a lo que no logramos vislumbrar más alla de nuestras sombras, y lo es.
Dicen que es dificil deshacerse de los
demonios que se arraigan más allá de la mente, los que se meten con la conciencia y la hacen su víctima, como si fuera un carnero gordo esperando el día de la gran cena.

Dicen además, que cuando uno teme, no vive...

Sigo sin hacer las maletas ¿puedo empezar a temerle a mi propia vida monótona, a pezar de lo bien que la conosco?

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