Estoy obsecionada con la expresión. Ustedes (palabras en mi cabeza) creerán que no es verdad, pues poco he dicho por aquí, pero es verdad. Absolutamente obsecionada con la expresión. Con música, con imágenes, con la comida y las palabras. Con el amar, con el odiar, el admirar, el vestir, el desvestir, el cantar... El ver, porque hasta en ver hay arte, en sentir. Y me quejo. Tanto! De los artistas educados. De los que creen que una buena técnica hace un mejor arte. Que una mejor música es la que tiene las notas mejor interpretadas, un mejor libro es el que se convierte incomprensible para el grueso de la población, las mejores pinturas, las mejores obras. A quien le importa Federico Felinni y quién logra entenderlo sin ver el transfondo social y una autobiografía? Para lo que vale es lo que siento, lo que me gusta, lo que alcanzo... y respeto, antes que muchas otras cosas, los gustos diferentes, mientras no intenten imponérseme.
Antes, sentía un impulso incomprensible a acercarme a las personas que parecían saber. La necesidad de saber del que sabe, de sentir una conexión con quien le pudiera poner nombre a lo que veía, sentía, decía... Pero con el tiempo el agotar esa necesidad dejó de llenar huecos para darles formas que llenar, y me di cuenta que es más dificil encontrar al que siente que al que sabe. Al que siente la música que al que dice de música. Al que se enamora que al que habla de amor. Al que se viste de arte que al que le gusta con lo que se viste. Y con una terrible descepción y un magistral orgullo, me entono a decir que un café soluble me sabe a gloria.
13 de marzo de 2009
11 de marzo de 2009
Ayacucho-Juncal
Todavía pienso que un día de estos, al dar la vuelta en una esquina, voy a toparme con toda tu extención, te voy a reconocer y se me va a escapar una sonrisita. Así soy yo, reacción sonrisa dice Aloo. Aunque esté triste, sobre todo si estoy nerviosa o no sé que hacer. Pero el punto es que sigues constante, ilusión.
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7 de marzo de 2009
noche
Joel tiene la única cosa que yo no puedo soportar en un hombre
Todos los gestos del general Díaz
Todos los gestos del general Díaz
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4 de marzo de 2009
Recargada en el ventanal, con la computadora en las rodillas y asomada al balcón. Ha llovido todo el día en Buenos Aires, con un ritmito de nostalgias ajenas. Mis nostalgias ajenas... Con lo que me gustan las imágenes y tú que me odiarías en este instante por estar recargada en el ventanal, con la computadora en las rodillas y asomada al balcón, con nostalgias ajenas y sintiendo la lluvia (porque hasta cara tengo de que estoy sintiendo la lluvia), y solo estoy sentada acá porque el vientecito me causa bienestar, y el bienestar me causa una sonrisita muy singular mientras se me acomoda el cabello sobre las cejas. Me odiarías.
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2 de marzo de 2009
Muzza y olivas
-Me dijo Marisol que se operó la nariz - Comentario casual entre la comida de dos amigas que andan perdidas en sudamerica.
- La nariz? no lo creo... pero si es lo más bonito que tiene!
- Lo único!- Voltea la Colombiana y suelta:
- Marica! que esa vieja por más que hasta re-mami esté no puedés estar acá viendo Buenos Aires y perdiéndote esa vista! - Porteño sonriendo con coquetería italiana.
- Quedamos en que soy la única soltera? - Contacto visual.
- Que no estabas en la rinoplastea, marica? - Dice la otra colombiana, realmente perdida entre acentos.
- La nariz? no lo creo... pero si es lo más bonito que tiene!
- Lo único!- Voltea la Colombiana y suelta:
- Marica! que esa vieja por más que hasta re-mami esté no puedés estar acá viendo Buenos Aires y perdiéndote esa vista! - Porteño sonriendo con coquetería italiana.
- Quedamos en que soy la única soltera? - Contacto visual.
- Que no estabas en la rinoplastea, marica? - Dice la otra colombiana, realmente perdida entre acentos.
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1 de marzo de 2009
Hablar
- Pero, qué me dirías?
(silencio)
- No sé, talves solo un "hola"
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28 de febrero de 2009
La boda de mi mejor amigo.
Quien puede olvidar la canción cantada en la mesa por toda la familia de Kimmy (Cameron Díaz). A mi lo que no se me olvida es la cara de apáticos que se cargan Julia Roberts y el mejor amigo. Cuantas veces nos pasó eso?
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24 de febrero de 2009
22 de febrero de 2009
imperativo: por una viejita que estaba junto a mi en una banca
"tenés que ir a desashunar un domingo a Plaza Dorrego!"
Hostal
No hay que ser despectiva... pero el del turno de recepción es un sangrón ¬¬, guapo, pero sangrón
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18 de febrero de 2009
La noche del viernes dormiré en el avión. Y la noche del sábado no sé donde dormiré (sí, aún no lo sé). A dos días de irme, me han entrado los nervios, que sinceramente atribullo a la ansiedad causada por no saber a dónde llegaré, a las fluctuaciones del dolar, a las corridas en los aeropuertos de México y Lima, y a mi tendencia al aislamiento. Con frecuencia me pregunto "y si no les simpatizo?", "y si nisiquiera les entiendo?", "y si repruebo todas mis clases, el dolar se va a los 50 pesos, se caen las redes telefónicas y el cielo es involable?", "y si no me cabe en la maleta todo lo que necesito?", "y si me pasa algo en el hostal? (si es que llego a un hostal)". No quiero ver 5 meses en Buenos Aires como cuando veo un examen que me revuelve las tripas. No quiero visualizar un momento tranquilo y común, facil de lograr. No quiero pensarme en la sala del Gaos comiendo oreos con Natalia, envuelta en mi bata de Harry Potter; eso haría los nervios fáciles de llevar, pero me da miedo no recordar después nada del intercambio. Mientras... voy por un té y seguiré viendo departamentos.
13 de febrero de 2009
9 de febrero de 2009
Spin-off (1)
Me hacían ruido sus ojos. No hay otra forma de decirlo, me hacían ruido. De esa sirena snob de piernas interminables y cabellos rubios casi plateados y ondulados como plantas de parra, de su silueta esbelta y casi irresistible, sus facciones perfectas y suaves, de su crianza para Femme Fatale y sus estudiados movimientos de ágil bailarina lo que me hacían ruido eran sus ojos. La expresión en sus ojos cuando me miraba. No había otra igual, esa expresión podía poner mi mundo de cabeza, justo como ella parecía tenerlo al gesticularla, no podía ocultarla. La mirada que me provocaba: el dolor más agudo, mortífero y delicioso que jamás hubiera sentido. Ese era el objeto de mi amor: Sherry Tempelton. La rubia despreocupada y ocupada de tanta alta sociedad y fiestas en las que resultaba ser siempre el eje de cualquier movimiento. Eso era verdad, si alguien empinaba su copa era por ella, si otra mujer me sonreía, era por ella y cualquier música era por ella. Para mí siempre era ella, ella y nadie más que ella. Ella repitiéndole a mi hermana pequeña los a-b-c para volver locos a los hombres, acompañadas de una música estridente o ella peinandole el cabello a una mejor amiga mutua que se engancha a la realidad con un par de pastillitas amarillas. Ella, al rededor de mis problemas, tomando café con mi madre, horneando con la mejor amiga, sufriendo las divinas series de televisión de las cuales no puede ser la protagonista tierna. La altanera y caprichosa quimera que antes de enamorarse del más enamorado de ella, decidió que no quería un amor que la siguiera hasta el fin del mundo; sino que quería todos los amores a los que pudiera romperles el corazón y dejarles vivos los nervios para que siguieran deseandola eternamente.
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Retratos de familia
8 de febrero de 2009
a) La leche: Deslactosada
b) Las manzanas: Verdes
c) El té: Con miel
d) El cabello: Corto y hacia la izquierda
e) A leer: Sólo novelas, porfavor.
f) El blog: Restringido dependiendo de mi humor
Es sólo para pensar más libremente, hasta que me valga madre. Curioso, el cómo mientras no lo pienso en la libertad restringida todo resulta bien. Para cantar y brincar en la cocina sólo hace falta una espátula =)
b) Las manzanas: Verdes
c) El té: Con miel
d) El cabello: Corto y hacia la izquierda
e) A leer: Sólo novelas, porfavor.
f) El blog: Restringido dependiendo de mi humor
Es sólo para pensar más libremente, hasta que me valga madre. Curioso, el cómo mientras no lo pienso en la libertad restringida todo resulta bien. Para cantar y brincar en la cocina sólo hace falta una espátula =)
29 de enero de 2009
Quisiera- Alejandro Fernandez
Quisiera que cuando estés lejos de mi, recuerdes
que en la distancia un corazón no encuentra otra razón para vivir
que tu regreso.
que en la distancia un corazón no encuentra otra razón para vivir
que tu regreso.
Quisiera que en el invierno en soledad no sientas frio
que esté latiendo en tu mirar el amor mio
cuando te hiera este silencio entre los dos
Si pudiera, haría tan corta la nostalgia de tu ausencia
que antes que el día se robara tu inocencia
tendría de nuevo entre mis brazos tu calor.
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Principe Azul
25 de enero de 2009
Playa
Su mano buscó la mía en la d i s t a n c i a, con la intención de balancearlas sobre un fondo de arena salada y pedacitos de conchas multicolores, pero yo me encogí. Me aprisioné a mi misma como a quien el frio le cala hasta los huesos y fruncí la nariz para acomodarme las gafas de sol.
- Qué te sucede? - Preguntó paciente, sereno y dulce. Un tono irreconocible. Yo le sonreí con una lluvia de nostalgias coleccionadas, de las cuales, después de tanto tiempo, no sabría decir cuales eran mías, si las había comprado, robado o encontrado; ni menos aún cuales eran suyas.
- No me quiero mojar - Dije con un tono casual, respondiendo a cualquier pregunta, solucionando cualquier problema y al mismo tiempo huyendole a cuanto pudiera alcanzarme - Hará bastante frío en un rato.
Soltó un silencio corto y dos largos que me arrugaron el vestido al prenderse de él como cangrejos trasparentes y nos arrullaron mientras nos quedábamos parados mirando al sol amarillo ahogándose en el agua azul. Yo escuchaba a una mejor amiga gritarle a las olas, desafiando a cupido y quejarse de la sal que se le pegaba al cuerpo. Estaba lejos, muy lejos y jugando a las escondidas con la fuerza enigmática e incomprensible que ahora irradiaba el muso. Estiró su mano de nuevo, esta vez para rodearme con un brazo firme e inexistente. Huí, y él se rió con tono de quien todo lo sabe.
- A donde te muevas, la marea sube - Me advirtió burlón mientras yo le daba la espalda y me dirijía entre pedacitos de mosaicos de colores hasta un banco de hierbas. - Tienes algo. No me quieres?
- Ya no quieres que te quiera - Le reproché - Y no sé qué hacer.
- Y hay que moverse sin ton ni son para saber qué hacer? - Dijo burlesco, dándole la espalda a un horizonte de nubes rosas.
- No me quiero mojar - Repetí convencida, y al instante sentí el frio repentino e inevitable de un mar tornasolado que no termina en el horizonte y unos encajes de espuma blanca se me pegaron a las pantorrillas. Me sentí ultrajada, absolutamente sorprendida y molesta de cierta manera.
- Qué te dije? A donde te muevas, chamaca. La marea sube.
- Qué te sucede? - Preguntó paciente, sereno y dulce. Un tono irreconocible. Yo le sonreí con una lluvia de nostalgias coleccionadas, de las cuales, después de tanto tiempo, no sabría decir cuales eran mías, si las había comprado, robado o encontrado; ni menos aún cuales eran suyas.
- No me quiero mojar - Dije con un tono casual, respondiendo a cualquier pregunta, solucionando cualquier problema y al mismo tiempo huyendole a cuanto pudiera alcanzarme - Hará bastante frío en un rato.
Soltó un silencio corto y dos largos que me arrugaron el vestido al prenderse de él como cangrejos trasparentes y nos arrullaron mientras nos quedábamos parados mirando al sol amarillo ahogándose en el agua azul. Yo escuchaba a una mejor amiga gritarle a las olas, desafiando a cupido y quejarse de la sal que se le pegaba al cuerpo. Estaba lejos, muy lejos y jugando a las escondidas con la fuerza enigmática e incomprensible que ahora irradiaba el muso. Estiró su mano de nuevo, esta vez para rodearme con un brazo firme e inexistente. Huí, y él se rió con tono de quien todo lo sabe.
- A donde te muevas, la marea sube - Me advirtió burlón mientras yo le daba la espalda y me dirijía entre pedacitos de mosaicos de colores hasta un banco de hierbas. - Tienes algo. No me quieres?
- Ya no quieres que te quiera - Le reproché - Y no sé qué hacer.
- Y hay que moverse sin ton ni son para saber qué hacer? - Dijo burlesco, dándole la espalda a un horizonte de nubes rosas.
- No me quiero mojar - Repetí convencida, y al instante sentí el frio repentino e inevitable de un mar tornasolado que no termina en el horizonte y unos encajes de espuma blanca se me pegaron a las pantorrillas. Me sentí ultrajada, absolutamente sorprendida y molesta de cierta manera.
- Qué te dije? A donde te muevas, chamaca. La marea sube.
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21 de enero de 2009
Sueño
Del azul para atrás, está la mariposa y abajo mi mano (la que sostiene a la mariposa azul), y atrás está el tiempo en el que espantaba con la mano a las cientos de mariposas que no eran azules, que antes eran unas cuantas menos, y antes unas cuantas menos que esas, hasta llegar a ser una, que estaba parada en la cortina y a la cual yo miraba absorta y facinada al mismo tiempo.
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15 de enero de 2009
12 de enero de 2009
8 de enero de 2009
Cumpleaños XXI
El número del siglo. Cada día por 365 por 100. Y la verdad, lo mejor del día fue escuchar tu voz.
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